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Tal vez no nos equivocamos al afirmar, que en ningún otro campo de las artes aplicadas, fue posible que un determinado objeto, producido hace 500 o más años, se continúe confeccionando hasta nuestros días, a través de la misma técnica y los mismos estilos que en el pasado. Para entender fácilmente la aparición de las alfombras de Arraiolos en el mundo de las artes, debemos situarnos en un determinado tiempo y espacio de la historia occidental: Península Ibérica, finales del siglo XV. Todo el sur de la península estaba ocupado desde mucho tiempo atrás por los árabes. Por toda la región de Andalucía, encontramos obras gigantescas de arquitectura mora que subsisten hasta hoy, marcando una importantísima influencia en todas las artes y artesanías de la época y épocas subsiguientes. Lisboa, hoy capital de Portugal, también era un centro ocupado por árabes. Cuando a fines del siglo XV los Reyes Católicos, Fernando e Isabel decretan que el territorio de la península no podrá ser habitado por personas de otra religión, los árabes, junto con su cultura musulmana huyen para Marruecos (norte de Africa) o se esconden en pequeñas poblaciones lejos de las grandes ciudades donde acaban mezclándose con los lugareños asimilando sus costumbres. Huyendo desde Lisboa, perseguidos por el Rey Manuel I llega en esa época un grupo de familias de moros a la planicie de Alentejo, a 20 km. de la ciudad de Evora; geográficamente eso significa 80 Km al este de Lisboa, lo que en aquella época significaba una considerable distancia. Allí, favorecidos por los lugareños a los que les compraban la lana de sus ovejas, comienzan a trabajar en lo que mejor sabían hacer y necesitaban: Alfombras. No olvidemos que la alfombra era en la época, para los pueblos nómadas un elemento cotidiano, ya que cumplía funciones que iban mucho mas allá de la decorativa. La alfombra se convertía en mueble cuando era usada como mesa, en abrigo o manta, ya que eran confeccionadas con pura lana, en artículo religioso cuando se usaba como altar colocándola en un lugar privilegiado de la casa o tienda orientada hacia la Meca a la que se agregaban almohadones de seda para arrodillarse (casi siempre era pequeña, porque solían llevarla cuando salían en caravanas para hacer sus cinco oraciones diarias). El nombre de la planicie alentejana es Arraiolos, de ahí el nombre genérico del tipo de alfombras y de la técnica utilizada que allí se desarrolló. Es sabido, que la habilidad artesanal tiene necesidad de un largo plazo antes de llegar a su apogeo. Por eso los historiadores piensan que se llega a la mitad del siglo XVII con una manufactura bastante rica. De esa época son las alfombras de Arraiolos más antiguas que llegamos a admirar hoy en día en los museos. De esa época, se conocen como piezas más tradicionales de la artesanía portuguesa, aquellas en que la influencia persa se marca muchísimo en las decoraciones arraiolenses. La decoración de estas piezas incluía una ornamentación central bien definida, que era un medallón grande o rosetón. Esta decoración está relacionada con la proyección de una cúpula en el piso. El campo de una alfombra de Arraiolos de esa época no es una simple reunión de motivos; la decoración se hacía a partir de los ejes longitudinales y transversales y los dibujos que ocupaban cada cuarta parte del campo eran dispuestos simétricamente, de manera de formar un conjunto armonioso. La barra constituye un verdadero encuadre, no de líneas severas, sino articulado, con motivos ornamentales envolventes. Durante la segunda mitad del siglo XVIII, fueron desapareciendo las ornamentaciones orientales siendo substituidas por otras de origen europeo y apareciendo con mucha mas frecuencia las creaciones de los artesanos portugueses, habiendo heredado las monjas esta técnica, la desarrollan en exquisitos motivos que en este siglo (XVIII) atraviesan las puertas de los conventos para popularizarlas. Hoy en día, existen en Arraiolos, piezas de las tres épocas, ya que las cooperativas de trabajo que nuclean a los artesanos abastecen al exigente mercado europeo. En Brasil se las conoce desde la época del Imperio. Vienen como piezas de arte, patrimonio del Emperador y familias de su corte. Permanecen así, durante mucho tiempo, en el acervo patrimonial de las familias aristocráticas. Luego, con la llegada de la inmigración portuguesa se trae también la técnica y son confeccionadas con materiales europeos por algunas abuelas de las familias más tradicionales. En las últimas décadas, junto con el renacer del ser humano de las grandes y tecnificadas ciudades de volver a las fuentes del trabajo (hacer algo con las manos y materiales naturales) se multiplica ese conocimiento de la técnica, simplificando su ejecución. Ya no se utiliza algodón como tejido base, siendo sustituido por la yuta, fibra de origen vegetal, que asegura mayor firmeza a la estructura de la alfombra y lanas especialmente torsionadas para que en su conjunto (tela base y lana) garantizar su duración.
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Detalles
de arquitectura árabe en Portugal
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Típicas alfombras de Arraiolos; los árabes les daban usos variados |
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Arraiolos y el valle de Alentejo |
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Portal de la localidad de Arraiolos |
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Últimamente
se han reemplazado algunos de los materiales originales, proveyendo más
firmeza a las alfombras
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